Pues sí, entre ayer y hoy me he pegado un hartón de patear tiendas de espanto. Es inevitable, si no es por una cosa es por otra, pero tenía que acabar pasando: tenía que comprar un vestido (cosa que, of course, no he logrado a día de hoy) para una boda (a poder ser reutilizable para la comunión del priiimo), como ya he mencionado en algún post anterior…
Una que no tiene bodas a menudo y en la última ya se columpió un poco con el tema, no tiene experiencia en estas cosas, y claro… pasa lo que pasa. Te encuentras con el panorama con el que tus compañeras de universidad se han venido peleando en los últimos tiempos cuando se compran vestidos para Pasos de Ecuador¹ (os admiro, en serio, aunque no os lo creáis, porque hay que tener paciencia…
Fui con mi mami (ella aporta la perspectiva realista en estas cosas, además de la monetaria) y empezamos el recorrido por el centro de Zaragoza.
Parada número 1: Tienda que no recuerdo de “El Caracol” (pequeño centro comercial en espiral). Había bastante jaleo dentro (recordemos que es la época de Pasos de Ecuadores) y el escaparate consistía en una sucesión de blanco-negro-rojochillón-floripondios-volantes. Pensé que igual tenían algo mas discreto en el interior, así que entré. La dependienta, con aires de superioridad me pregunta si estaba buscando algo. Amablemente le digo lo que buscaba y me pregunta (después de un repaso de arriba a abajo sobre mi pobre y humilde persona) “¿Te gusta algo del escaparate?” “Pueeeees no mucho…” “Pues entonces no vas a encontrar nada” “O_O” Mejoooor nos vamos… si tenía algo que me pudiera haber gustado, que se lo coma con patatas, la tía borde.
Parada número 2: Mango. Qué voy a decir… caquita… Había alguna cosa maja, pero de ropa normal. Y todo con una consistencia que no daba confianza de que te fuera a durar dos telediarios.
Parada número 3: Tienda donde hay varias cosas majas y sencillas, pero no las termino de llenar
. Una sería fácilmente arreglable, pero el bajo es feote: se mete hacia adentro y da un efecto raro. Comentario mientras me cambiaba de la dependienta a mi madre: “¿Cuántos años tiene?” “21” “Ah, pues si parece tan joven…”
Parada número 4: Un conjunto de camisa y falda en gris perla con dibujos en negro (hierbitas y mariposas). Por separado es mono, pero en conjunto y sobre mi persona… feoooo.
Parada número 5: Tienda cerrada (ya es tarde) Vestido molón. También en versión partedearriba-partedeabajo. Gris, con dibujos geométricos en negro. Me mola. Tengo que volver para ver si me sigue molando a la luz del día y sobre mi persona, que suele ser siempre donde se fastidia la historia.
Volvemos hacia casa… Por el camino, mi madre se encuentra con una amiga de mi abuela, que asume que soy la hermana pequeña. “Es que claro, con esa carita de cría…” (En serio, no soy ghoul de ningún vampiro, no? por aquello de no envejecer…
Día siguiente, mini-ruta calle Delicias y aledaños. De aquí sólo resalto un comentario de la primera tienda, porque del resto no hay nada que decir: “Esto te lo tienes que ver puesto porque claro, actualmente no estais acostumbradas a vestiros de personas y hasta que no os véis…” Señora, de qué voy vestida, de monstruo? Que viva el saber lo que se dice …
Y hasta aquí las peripecias de la Kéndera en el horroroso mundo de las tiendas. He obviado muchos detalles, que se pueden sustituir por una sucesión de blanco-negro-rojochillón-floripondios-volantes , así que os podéis hacer una idea.
Seguiremos informando.
¹ Paso de Ecuador es una fiesta que se realiza en las carreras largas cuando vas a la mitad, hasta donde yo sé en Zaragoza. Normalmente se mide en mitad teórica (si es una carrera de 5 años sería a la mitad del tercer año), aunque sigas en primero. Unos pocos afortunados consiguen que la mitad “teórica” coincida con la mitad “práctica” pero aún no he descubierto con qué ser extraplanario hay que tratar para ello (:P)